Despertar- Editorial a Revista Mal de Ojo

Editorial a la edición 21+ 2 mes julio 2015, Revista Mal de Ojo.

Hace unos días asistí a un conversatorio en Valparaíso, entre dos grandes intelectuales chilenos, Humberto Maturana y Ximena Dávila, quienes compartieron su visión entorno a lo que como seres humanos podríamos evocar si es que dentro de nuestro discurso social está el querer un mundo más próspero y amable. En base a ciertos fundamentos  de biología cultural, psicología, sociología  y otros quehaceres del ser humano en general, se gesta una perspectiva que podría hacernos congeniar en una comunidad, principalmente  basada en dos ejes: el mutuo respeto y la validación a través del amor. Ya lo dijeron antes muchos pensadores, ya lo sabe cada uno de nosotros en su corazón. Dos simples acciones que de ser llevadas a cabo en su completo sentido podrían, sin duda alguna, hacernos tener un vivir más tranquilo y feliz.

Así, un sujeto que nace en amor, siendo validado en este proceso, además de crecer bajo los preceptos del respeto y aceptación del otro, llegaría a ser un adulto libre en su querer, responsable de su voluntad y democrático en su comunidad. Un sujeto que es desde su infancia escuchado, de seguro aprenderá a re-conocer en su entorno la esencia fundamental para desarrollar sus habilidades sin la enajenación de su propia verdad. Ahora, el cuestionamiento surge cuando en la práctica las posibilidades de elección que se nos otorgan nos obligan, en cierta manera, a mirar ajenamente el respeto, no porque no lo practiquemos, sino más bien porque al parecer todas aquellas convenciones sociales y determinaciones económicas hacen que el crecimiento y el aprendizaje se basen en valores materiales, en conjunciones de poder y en contratos de responsabilidad, generando un medio hostil que empaña el deseo personal y social de un mañana mejor. Frente a este devenir que se presenta muchas veces errático y sin forma, nos asalta la necesidad de ponderar la plasticidad de la inteligencia a través de formas armónicas y progresivas.

¿De qué manera podríamos establecer la relación entre esta propuesta y el acto poético? ¿Cómo podría la literatura y las artes en general, ayudar a establecer el puente entre el amor, la libertad y la realidad?  Como agentes culturales y creadores de ficción aventajamos el hecho de expresar ciertos dominios y sus estructuras en conceptos nuevos, el lenguajear poético permite observar un objeto lírico y plasmar su esencia en códigos lingüísticos y emocionales distintos, concede la gracia de plasmar la reflexión, expresarla y conversarla sin la imposición dogmática al lector. La literatura permite entonces, en su más hermoso resultado transmitir a futuras generaciones la posibilidad de escapar del delirio para mirarnos tal cual somos y con este mismo ojo reconocernos a través del próximo, sin prejuicio, limitaciones o moralinas.

En esta edición Mal de Ojo, acerca a su pantalla una muestra artística basada en esta misma singularidad de la compresión. El despertar.

Revisa el número en línea o descarga el archivo pdf desde la pàgina (www.revistamaldeojo.cl)

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