AL PULSO DE LA MUTACIÓN.

AL PULSO DE LA MUTACIÓN. (Editorial “Metamorfosis” n°21+1 Revista Mal de ojo abril 2015)

El sentido que como especie entregamos a la existencia ha tenido, desde antaño, su razón de ser en el acto principal y genuino del movimiento. El cambio, como concepto total que caracteriza el motor de la evolución y el progreso, nos ha permitido establecer  tentáculos a la realidad y generar en nuestra historia, procesos de vida que se acompañan de la reflexión, el aprendizaje y la memoria. Y es que todo lo albergado en nuestra concepción existencial, se determina a través del recorrido mental, físico y/o espiritual alcanzado por la mera inquietud del desplazamiento. Todo cuanto se dispone en la naturaleza se apega al paso, consciente o no, del cambio. Así, podemos converger en que, tanto la imagen gestada frente a nuestros ojos, como las ideas que recorren los mundos internos y externos, reconocen para sí y entre sí, la acción inamovible de la variación.

Todo circular, ya sea visible o no, impulsa a los entes a transitar de un estado a otro, de una idea a otra, de la transformación de éstas o a la adaptación de ellas con las otras. Eternamente, nos establecemos al ritmo del avanzar, al pulso de la mutación de las concepciones políticas, filosóficas y antropológicas del ser humano y a la apertura y adhesión de teorías e ideas que ayuden a completar el sentido de lo que somos. Por esto, la identidad que como especie, sociedad e individuo vamos construyendo, se forma en el sentir espontáneo de la misma deformación que causa este proceso. Querer establecer una verdad justa y real para todos los tiempos, se vuelve entonces, una tarea imposible. Y es que, no podemos pretender una imagen estática de cómo debe ser el mundo si todo aquello cuanto somos, se transforma al paso en que lo reflexionamos. La identidad personal y social, por ende, funcionarían en base a los ejes principales de la adaptación del ser humano a las infinitas realidades que se van presentando al paso.

Cada mirada que echemos al espejo,  se incrusta en el hecho de que siempre tendremos algo nuevo que ver. Una idea, una experiencia, una oposición o estímulo, ha rellenado los segundos, permitiendo que  el reflejo nunca sea el mismo que el anterior. Ahora, si dentro de nuestra estructura se gesta la mutación, también es posible encontrar dentro de ésta, significaciones estáticas que conducen al cambio.  Vertebras valóricas, epistemológicas, culturales y genéticas moldean el sujeto que presentamos a ese espejo. Y es este mismo sujeto,  el que ve la consecuencia entre su mente presente y lo ideado pasado. En este quehacer nos desenvolvemos, y nos retratamos como personajes principales de todo lo conocido, hacemos realidad,  identidad, comunidad, lanzamos redes a la cotidianidad para, de cierta forma, gravitarnos al mundo, atar en el no caer, cablear a tierra para no ser en la vorágine, aprendemos a sentirnos seguros en la literatura, en la ciencia, en la imagen.  Nos reconocemos y recordamos en los opuestos y en los cercanos. Nos refugiamos en el futuro, en los hijos, en la trascendencia, en las artes.

En esta edición Mal de Ojo abre su ventana a la placentera metamorfosis que el artista puede hacer de la realidad, deseándoles una lectura entretenida y un tranquilo cambio de estación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: